Miedos

Todo sobre los miedos en la infancia. Trucos, consejos, y recursos


A los payasos, a la oscuridad, a los insectos, a estar solo en casa... ¿Quién no ha tenido miedo alguna vez? Como adultos somos "capaces" de controlar esa emoción, en cambio, a nuestros hijos les resulta más difícil. Sobre los miedos en la infancia hemos hablado en el II encuentro #ConectaConTuHijo, organizado por nuestro sitio, en el que Marga Santamaría, coach educativa, nos dio las claves para ayudar a nuestros hijos a superar los miedos.

El miedo es una emoción básica, es algo común en los niños, ya que forma parte de su desarrollo. Es una emoción evolutiva, es decir, no siempre se tienen miedo a las mismas cosas ya que estos van siendo distintos a medida que el pequeño va creciendo.

El miedo es lo que sentimos ante una situación que consideramos peligrosa, ya sea real, como por ejemplo un perro con el que me cruzo o una situación imaginaria, como puede ser una pesadilla o pensar que voy a suspender un examen.

El miedo puede hacer que nos quedemos paralizados, quietos, que no podamos movernos o que salgamos corriendo, ya que muchas veces se trata de una emoción que nos invita a escapar y a huir.

No olvidemos que el miedo, como todas las emociones, se viven de forma subjetiva. Un niño o niña puede agarrarse fuerte a los brazos de su madre cuando ve un animal que le da miedo y otro niño ante la misma situación puede salir corriendo.

"En inteligencia emocional, cuando hablamos de emociones, nunca decimos ni que sean buenas ni malas. Sí que pueden trasladarnos a situaciones desagradables o agradables, pero todas las emociones deben ser validadas, ya que son nuestras y nos pertenecen", explica Marga Santamaría.

El miedo es bueno en el sentido de que nos está informando en ese momento y en esa situación concreta, de que nos faltan recursos para enfrentarnos a lo que tenemos delante, ya sea un monstruo, un payaso, mi primer día de conducción… Por lo tanto, una vez que hemos tomado conciencia de esa emoción, podemos empezar a a ver cuáles son esos recursos que pueden faltar para hacer frente a esa situación.

El miedo nos mantiene en alerta, nos saca de la zona de aletargamiento y pone todos nuestros sentidos a trabajar. El miedo, también, puede educar a los niños, enseñarles a cuidarse y a defenderse de algo que puede representar un peligro para ellos.

Por otro lado, el miedo puede considerarse ya un fracaso anticipado, ya que son muchas las veces que no hacemos algo por miedo al fracaso o a que me pase algo. "Muchas veces tenemos miedo a posibles experiencias que pueden pasar y que luego nunca pasan", añade.

Durante el II Encuentro #ConectaConTuHijo, Marga Santamaría también nos dio las claves para que, como padres y en nuestro día a día, podamos ayudar a a los niños a hacer frente esta situación:

- Lo más importante es validar esa emoción, es legitimarla y darla por buena.

- Debemos respetar sus emociones y empatizar lo más que podamos con él o ella. Debemos conseguir que nuestro cerebro emocional conecte con su cerebro emocional.

- Escuchar con atención sus comentarios, escuchar con calma y no caer en el interrogatorio.

- Estar cerca de él o ella es básico. Es posible que su corazón se haya acelerado, es posible que la temperatura de sus piernas haya bajado porque se queda ligeramente paralizado… ¡Permanezcamos junto a él!

- Decirle que le entiendo y quizá pedirle que, si puede, describa ese miedo, que le ponga colores o sonidos musicales.

- No evitar el miedo no ayuda a superarlo, todo lo contrario. Hay que buscar, en la medida de lo posible, las herramientas para ello.

- Se puede buscar la solución de manera conjunta. Preguntarle qué quiere hacer ante la situación, preguntarle qué necesita y, sobre todo, no mitigar la situación.

En muchas ocasiones, los miedos de nuestros hijos e hijas nacen como consecuencia de los miedos de los padres, de las situaciones personales de los adultos y/o de alguna historia traumática ocurrida en el pasado. "Yo, por ejemplo, cuando era pequeña me atraganté comiendo jamón. Recuerdo perfectamente esos minutos de angustia y, de una forma u otra, esa experiencia me marcó. Cuando mi hija empezó a comer jamón, yo tenía miedo, pero no quería que mi miedo le limitara a ella; es por ello que le pedí que lo hiciera con calma, que masticara bien, que sintiera que no tuviera hebras, y así con el resto de los alimentos que pueden tener características similares", explica Marga Santamaría.

Es muy frecuente que las madres o los padres limitemos la actividad de nuestro hijo por nuestros propios miedos, es decir, como a mí me da miedo patinar, no dejo que mi hijo lo haga, como a mí me da vértigo subir a la noria, no dejo que mi hija lo haga…

Incluso muchas veces empleamos la frase “no hagas eso, que me da miedo”, pero no nos damos cuenta que es nuestro propio miedo y no el mi hija…. De esta forma estamos proyectando nuestros miedos en ellos y estamos haciendo que vivan mis miedos y no los suyos propios.

Nuestros hijos aprenden de lo que ven, no de lo que les decimos, por lo tanto, la forma en la que yo me relacione con el agua, por ejemplo, va a ser condicionante para cómo mi hija se relaciona con el agua también.

Por último, es importante, además, no generar situaciones que puedan llevar a tener miedo más adelante. "Cuando a nuestro hijo o hija le ponemos una lucecita por las noches en su habituación lo que hacemos es asociar este hecho con algo negativo. Tenemos la oportunidad de normalizar la situación desde el principio y que duerma en oscuridad. ¿No crees?", explica la coach educativa.

A continuación te damos una serie de recursos que te ayudarán a acompañar a tu hijo en este proceso. Técnicas, cuentos, frases... ¡Todo para que el pequeño supere ese miedo que le inquieta y, a veces, le puede llegar a paralizar!

Miedo infantiles más comunes por edades

Cada niño y niña son únicos y no todos pasan por los mismos miedos. También el contexto familiar y escolar en el que se mueven puede influir para el desarrollo de los mismos. Aún así, podemos hablar de unos miedos más frecuentes en una franja que edad que en otra. ¡Descúbrelo!

Test del miedo para niños


Que un niño llegue a verbalizar cuál es el miedo que tiene puede ser una tarea ardua y difícil, por este motivo hemos querido mostrarte una herramienta que te ayudará en este proceso. Se trata de 'El test del miedo' para que puedas descubrir ese miedo oculto y profundo.

Cuentos sobre los miedos


Otra herramienta que desde casa podéis utilizar para ayudar a vuestros hijos a superar alguno de sus miedos es contarles un cuento. Será una forma de que empaticen con los personajes de la historia y, para que con su ejemplo y testimonio, ellos también hagan frente a esta emoción. 'Irene quiere ser bruja', 'Juan sin miedo', 'El gato y el ratón'... ¡Hay muchas opciones!

Frases sobre los miedos


El lenguaje que utilizamos con nuestros hijos es fundamental para su aprendizaje. Gritarles o criticarles constantemente puede afectar a su cerebro y, por tanto, a su desarrollo. Lo mismo ocurre si les queremos ayudar a superar sus miedos. ¡Toma nota de las expresiones que nunca les debes decir!

Fábulas para combatir los miedos infantiles


Los niños deben aprender que para superar un miedo no hay nada mejor que hacerle frente. Para ello, contarles la fábula de cómo Tirita vence sus miedos es perfecto. Puedes aprovechar un viaje en coche, cuando vuelven del colegio o antes de que se vayan a la cama.

Juegos para afrontar los miedos

Es muy frecuente que los niños tengan miedo a la oscuridad, por ejemplo, en el momento de irse a la dormir. Muchos padres optan por dejarles encendida una luz, pero aún así esta sensación no desaparece. ¿Y si utilizamos el juego como recurso para vencer el miedo? Te presentamos 7 actividades infantiles para perder el miedo a la oscuridad.

Poemas para superar los miedos


¿Sabes que a través de la lectura de poesías con rimas podemos mandarles a nuestros hijos un poderoso mensaje que les ayude a superar algunos de sus miedos? La historia de Andy, por ejemplo, es un poema corto muy útil para niños con miedos nocturnos. El protagonista es un niño pequeño que ve un perro gigante por la noche y siente mucho miedo. La tranquilidad y el consuelo de sus padres conseguirán calmarle.

Técnicas para ahuyentar los miedos


Cada padre conoce a su hijo y sabe cuál puede ser el mejor mecanismo para ayudar al niño a ahuyentar los miedos. En nuestro sitio hemos creado algunos trucos que hemos puesto en práctica con nuestros hijos. ¿Conoces la técnicas del Polvo de Hadas? Es una muy sencilla, sirve entre los 4 ó 5 años hasta los 9 ó 10, momento en el que se hacen medio adultos y ya no creen tanto en la magia.

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